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Hablemos de Dinero: ¿Cuál es la Ganancia de la Facilitación?

Debo admitir que este tema siempre me pone de mal humor.

Quienes preguntan cuál es el “argumento comercial” frecuentemente sólo están disimulando su ignorancia acerca de la facilitación, al centrarse en algo que creen entender – los números.

Quieren saber cuál es el RCI, o la rentabilidad de la inversión, si contratan a un facilitador externo, o pagan para capacitar al personal en competencias de facilitación. ¿Cuál es la justificación económica de este gasto?

Primero, reconozcamos que en general, las reuniones son un gran desperdicio de recursos. El costo de oportunidad de reunir a las personas –aún en forma virtual– para conversar sobre un tema (o evitar hablar sobre un tema) se puede calcular.

Las cuentas son simples.

Piensa en una reunión que estás planeando convocar.

  • Calcula el salario promedio anual de los participantes
  • Divide el resultado por 240 (cantidad de días laborables en un año)
  • Divide este número por 8 (cantidad de horas de trabajo por día – aunque sabemos que mucha gente trabaja más que esto)
  • Multiplica esta cifra por el número de personas presentes en la reunión
  • Multiplica esta cifra por las horas que va a durar la reunión

El número resultante es aproximadamente el costo del tiempo de los participantes en la reunión. (No incluye otros gastos, como viajes, alquiler de sala de reunión, café y otros elementos necesarios.)

Pero el dinero no es el único recurso a considerar. Todos los participantes tienen otras cosas que hacer, además de asistir a tu reunión.

Entonces, la pregunta real es: ¿Podemos hacer que esta reunión sea suficientemente interesante para captar la atención del grupo y producir beneficios para la organización?

Es aquí donde los facilitadores competentes empiezan a agregar valor. Ellos no temen plantearle al convocante estas preguntas difíciles:

  • ¿Cuál es el propósito de esta reunión?
  • ¿Qué esperas lograr al reunir a estas personas?
  • ¿Todas las personas que estás pensando invitar tienen algo que aportar a la conversación? ¿Si no es así, por qué tienen que estar presentes?

Suponiendo que existe una razón convincente para llevar a cabo la reunión, el facilitador ayudará a diseñar una agenda que interese a los participantes, usando su tiempo y talento de manera productiva.

El facilitador también va a intentar disuadir al convocante de sobrecargar la agenda con discursos, informes y otras comunicaciones unilaterales, que tienden a hacer que los participantes tomen sus smartphones y empiecen a revisar su correo.

Durante la discusión, el facilitador va a mantener el rumbo de la conversación, previniendo pérdidas de tiempo comunes, como salirse por la tangente, repetir el mismo punto una y otra vez, o discutir solamente síntomas y no soluciones.

Al final de la reunión, el facilitador va a ayudar al grupo a aclarar los pasos siguientes y asignar responsabilidades, aumentando la probabilidad de que exista el seguimiento.

Conclusión: Los beneficios de la facilitación efectiva se pueden medir en términos económicos, pero, parafraseando la publicidad de una tarjeta de crédito muy conocida – el valor de las sonrisas de satisfacción en la cara de los participantes al dejar la reunión (que NO SE PROLONGÓ), no tiene precio.

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Imagínate en el Papel de Facilitador

¿Todavía no te queda claro el concepto de lo que hace un facilitador de procesos y por qué te gustaría serlo?

No te preocupes. Es un gaje del oficio. En ocasiones me encantaría tener una respuesta simple para la pregunta “¿qué es lo que haces?” Envidio a quienes pueden decir, “soy poeta… manicura… constructor… “o cualquier otra categoría de trabajo que resulte familiar.

La Asociación Internacional de Facilitadores ha definido seis competencias clave para evaluar a los facilitadores. El Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional de IIFAC está diseñado sobre la base de estas competencias.

No obstante, permíteme ir más allá de la jerga de recursos humanos y dar algunos ejemplos de lo que hacemos.

Los facilitadores preparan el escenario para que los grupos puedan mantener las conversaciones que necesitan.

Creamos las condiciones que promueven la colaboración productiva, el trabajo efectivo en equipo, y la comprensión mutua. Si bien respetamos profundamente la cultura del grupo, sugerimos maneras novedosas de discutir los temas importantes.

Consideramos la participación que necesitan todos los involucrados – no solamente los líderes o quienes toman las decisiones. ¿Cómo dar voz a todas las partes sentadas a la mesa?

Pensamos tanto en los detalles prácticos (tamaño y disposición de la sala, ubicación de los baños y contactos eléctricos, disponibilidad de agua para beber, necesidad de traducción) como en las altas aspiraciones del grupo.

¿Te resultan útiles estos ejemplos? ¿Puedes empezar a visualizar el rol del facilitador de procesos?

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Nuestra próxima serie de cursos empieza en abril en Bogotá, Colombia, y en Cuernavaca, México.

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¿Te PAGAN por ser facilitador? ¿Qué demonios es lo que HACES?

A los facilitadores de procesos siempre nos hacen esta pregunta.

A pesar del hecho de que hay miles de nosotros en todo el mundo, y una asociación internacional que establece normas profesionales y define los valores esenciales de nuestro trabajo, la mayoría de la gente se siente desconcertada con la palabra “facilitador”.

Me han dicho que en Holanda, si haces una búsqueda en Google con la palabra “facilitador”, los resultados muestran gente que hace administración de instalaciones.

En otros lugares un “facilitador” es el que paga los sobornos necesarios para hacer las cosas.

Más frecuentemente, “facilitador” e “instructor” se usan de manera indistinta. Pero existe una diferencia significativa entre quienes facilitan aprendizajes (es decir, instructores) y quienes facilitan procesos grupales de toma de decisiones. En pocas palabras, los instructores son expertos en contenidos; enseñan algo. Los facilitadores de procesos crean oportunidades para que los miembros de un grupo interactúen entre sí de manera productiva. El grupo es el experto en el contenido. El facilitador es el guía.

El Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional de IIFAC se centra en el facilitador como un especialista en procesos.

Los facilitadores formados por IIFAC son consultores (internos o externos) que usan su conocimiento de dinámicas de grupos para diseñar procesos que pueden ayudar a que un grupo transite desde el punto A al punto B.

Su contexto es generalmente reuniones, grandes o pequeñas, formales o informales, en que se discuten los asuntos del grupo y se toman decisiones.

En ocasiones “nuestros” facilitadores planifican y conducen foros o talleres donde los participantes intercambian ideas, desarrollan opciones o exploran soluciones para un problema u oportunidad compartido.

¡Espera! ¿No es que los líderes de grupos se hacen cargo de las reuniones, foros y talleres? ¿Para qué necesitan un facilitador?

Pregunta genial.

Los mejores líderes suelen tener buenas habilidades de facilitación. Las usan para alinear las tropas y mantenerlas en la misma dirección. Sus reuniones son enfocadas y productivas. Saben cómo escuchar, cómo suscitar opiniones y apoyar la creatividad.

Sin embargo, muchas personas que cumplen papeles de liderazgo no tienen idea de cómo planificar una agenda simple, mucho menos de cómo lidiar con la diversidad, el conflicto, y la compleja realidad en que funcionan sus organizaciones.

La facilitación es una competencia de liderazgo.

La enseñamos en nuestro Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional.

Consolidar el concepto requiere tres módulos presenciales, un par de teleconferencias, muchos estudios de caso, ejercicios y algunas lecturas adicionales, pero al final del programa nuestros participantes están preparados para ejercer el liderazgo de manera diferente.

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De Totalmente Desorientado a Facilitador Internacionalmente Reconocido

Noviembre de 1991, en el norte de Michigan, casi en la frontera con Canadá. Diez personas reunidas en un pequeño hostal para una capacitación de una semana en facilitación de grupos y toma de decisiones por consenso.

Yo pensaba, “¿Una semana entera? ¿Qué puede tener de complicado esto que necesitamos tanto tiempo para aprenderlo?”

La respuesta: Era una iniciación, ligeramente camuflada como capacitación. Una introducción que cambió mi vida, a un trabajo que eventualmente me indujo a mudarme a México, aprender español y trabajar en 40 países en todo el mundo.

Los principios y técnicas que aprendimos en esa semana se convirtieron en los cimientos que hacen posible que me presente frente a grupos cuyo propósito para reunirse apenas puedo comprender (nanotecnología, petroquímica, eco-salud) y cuyo contexto me es totalmente extraño (El Salvador después de la guerra civil, proyectos de conservación en áreas donde el narcotráfico es un gran negocio, la enfermería en el Caribe) y pueda agregar valor facilitando sus discusiones.

Pero en 1991, el concepto de facilitación todavía me resultaba vago. No sabía qué podía significar “diseñar un proceso”. Como me había criado en una familia que tenía fobia al conflicto, me paralizaba cuando los desacuerdos amenazaban con destrozar a un grupo.

No sabía cómo mantener una discusión en rumbo, ni cuándo dejar que siguiera su curso cuando la atención del grupo tomaba súbitamente una dirección diferente.

Las dinámicas de poder me desconcertaban. La complejidad y las teorías de cambio todavía no formaban parte de mi vocabulario profesional.

Sin embargo, esa semana en el bosque fue el primer paso.

Veinte años más tarde, mi colega Ana Rubio y yo empezamos a ofrecer una oportunidad de aprendizaje similar a aquella, para las almas intrépidas a quienes les fascina la posibilidad de transformar a los grupos –ya sean equipos de trabajo, ejecutivos de empresas, voluntarios, o empleados de gobierno– en agentes efectivos para el cambio.

En el Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional de IIFAC, te damos las competencias para colaborar con los clientes y las herramientas para planificar y conducir procesos que apoyan los objetivos del grupo.

A quienes ya son coaches e instructores, este programa les abre nuevos horizontes profesionales.

A los líderes de equipos que se encuentran lanzados al papel de facilitador, les ayudaremos a ver la forma de optimizar el potencial de su grupo y lograr resultados asombrosos.

A quienes trabajan en grandes instituciones donde la “muerte por reunión” es una experiencia cotidiana, les haremos descubrir formas para que las reuniones resulten útiles, en vez de una continua fuente de sufrimiento y tiempo perdido.

Entérate de los detalles de nuestro Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional.

Nuestra próxima serie de cursos empieza en abril en Bogotá, Colombia, y en Cuernavaca, México.

Sólo recuerda, te lo advertí: esta experiencia puede cambiar tu vida. Cambió la mía.

Beatrice Briggs,
Directora, IIFAC

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[NUEVAS] Fechas para 2013 del Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional en Colombia y en México

El próximo ciclo del Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional de IIFAC comienza en abril en Bogotá, Colombia y en Cuernavaca, México. Conducido por las capacitadoras principales de IIFAC Beatrice Briggs y Ana Rubio, este curso combina estudios de caso, ejercicios, lecturas y práctica para desarrollar las competencias requeridas para guiar exitosamente a los grupos a través de las complejidades de la planificación, la transformación de conflictos y la toma de decisiones.

En este breve video la directora de IIFAC, Beatrice Briggs, explica los aspectos internacionales del programa. 

Leer una descripción completa del programa.

Consultar el calendario de fechas para las sesiones en Bogotá y Cuernavaca.

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