De Totalmente Desorientado a Facilitador Internacionalmente Reconocido

Noviembre de 1991, en el norte de Michigan, casi en la frontera con Canadá. Diez personas reunidas en un pequeño hostal para una capacitación de una semana en facilitación de grupos y toma de decisiones por consenso.

Yo pensaba, “¿Una semana entera? ¿Qué puede tener de complicado esto que necesitamos tanto tiempo para aprenderlo?”

La respuesta: Era una iniciación, ligeramente camuflada como capacitación. Una introducción que cambió mi vida, a un trabajo que eventualmente me indujo a mudarme a México, aprender español y trabajar en 40 países en todo el mundo.

Los principios y técnicas que aprendimos en esa semana se convirtieron en los cimientos que hacen posible que me presente frente a grupos cuyo propósito para reunirse apenas puedo comprender (nanotecnología, petroquímica, eco-salud) y cuyo contexto me es totalmente extraño (El Salvador después de la guerra civil, proyectos de conservación en áreas donde el narcotráfico es un gran negocio, la enfermería en el Caribe) y pueda agregar valor facilitando sus discusiones.

Pero en 1991, el concepto de facilitación todavía me resultaba vago. No sabía qué podía significar “diseñar un proceso”. Como me había criado en una familia que tenía fobia al conflicto, me paralizaba cuando los desacuerdos amenazaban con destrozar a un grupo.

No sabía cómo mantener una discusión en rumbo, ni cuándo dejar que siguiera su curso cuando la atención del grupo tomaba súbitamente una dirección diferente.

Las dinámicas de poder me desconcertaban. La complejidad y las teorías de cambio todavía no formaban parte de mi vocabulario profesional.

Sin embargo, esa semana en el bosque fue el primer paso.

Veinte años más tarde, mi colega Ana Rubio y yo empezamos a ofrecer una oportunidad de aprendizaje similar a aquella, para las almas intrépidas a quienes les fascina la posibilidad de transformar a los grupos –ya sean equipos de trabajo, ejecutivos de empresas, voluntarios, o empleados de gobierno– en agentes efectivos para el cambio.

En el Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional de IIFAC, te damos las competencias para colaborar con los clientes y las herramientas para planificar y conducir procesos que apoyan los objetivos del grupo.

A quienes ya son coaches e instructores, este programa les abre nuevos horizontes profesionales.

A los líderes de equipos que se encuentran lanzados al papel de facilitador, les ayudaremos a ver la forma de optimizar el potencial de su grupo y lograr resultados asombrosos.

A quienes trabajan en grandes instituciones donde la “muerte por reunión” es una experiencia cotidiana, les haremos descubrir formas para que las reuniones resulten útiles, en vez de una continua fuente de sufrimiento y tiempo perdido.

Entérate de los detalles de nuestro Programa Internacional de Certificación en Facilitación Profesional.

Nuestra próxima serie de cursos empieza en abril en Bogotá, Colombia, y en Cuernavaca, México.

Sólo recuerda, te lo advertí: esta experiencia puede cambiar tu vida. Cambió la mía.

Beatrice Briggs,
Directora, IIFAC

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