Poder y Conciencia en los Grupos

Hace unos días me invitaron a hablar de mi experiencia sobre cómo se comparte el poder al facilitar un grupo.

Esta propuesta me desafió y me llevó a recordar el día en el año 2000 en que conocí a Beatrice Briggs en una reunión social en Uruguay.

Simplemente para iniciar una conversación le pregunté: “¿Qué es eso del consenso, de qué se trata?” y me respondió: “Es como se comparte el poder en los grupos”.

Algo en mi se detuvo, y pregunté “¿cómo, eso se puede?”

Mi sensación de ser sobreviviente de mil batallas perdidas, estaba ahí. En cuántos grupos había participado donde la falta de conciencia sobre el manejo del poder había conducido al desastre.

Mi marido me había insistido mucho para que conociera a Bea, y yo siempre respondía: “Ya he tomado muchos cursos, conocido a muchos maestros. . .”

No obstante, después de esta charla tomé el curso que ella dio en la Facultad de Química de la Universidad de la República en Montevideo.

Y allí encontré un universo completamente diferente. Una puerta increíblemente potente se abría ante mí, tenía una sensación de expansión y claridad, todavía con pocas palabras para expresarlo.

La pasión de trabajar con grupos ha estado muy viva, muy presente en mi vida y siempre lo fui haciendo, pero esto era diferente. Me sentía completamente abierta, expandida, conectada, habitando y expresando mi poder personal. ¿Qué lo hacía diferente? La respuesta era y es el PROCESO, el CÓMO.

Aprendí que diseñar procesos con conciencia es saber desde dónde se hace cada movimiento.

Fui descubriendo cómo diseñar una estructura que permite que el “ser se exprese”, que el alma y el poder personal de cada participante se compartan, de manera operativa, clara, ordenada y accesible para todos.

Una vez que empecé a entender que el consenso busca la solidaridad, no la unanimidad, me di cuenta de que como facilitadores necesitamos encontrar formas de permitir que florezca la diversidad inherente en el grupo. Debemos crear un contenedor seguro en el que todos los participantes puedan expresar su verdad. Debemos alentar a cada ser humano para que muestre la mejor versión posible de sí mismo.

Ahora comprendo que mi tarea como facilitador es mover el poder desde el frente de la sala—el centro tradicional de autoridad—y soltar mi propio impulso de controlar el resultado. Estoy allí al servicio del grupo en su búsqueda de una decisión que puedan apoyar.

He aprendido la importancia de plantear dos preguntas clave: ¿quién decide? y ¿cómo se toman las decisiones? Ahora observo lo que sucede cuando un grupo empieza a responder estas preguntas, notando si los participantes se abren o se cierran, reclaman su poder o se apartan de él.

Cuando en un grupo cambia la forma de conversar, el campo del conocimiento cambia, las personas del grupo se relacionan de manera distinta y terminan co-creando resultados muy diferentes.

Ahora los invito a que reflexionen como líderes, ¿Cómo diseñamos nuestras reuniones? ¿Cómo tomamos las decisiones? ¿Tenemos conciencia de la importancia de cuidar que el poder personal se exprese en cada persona?

Otros ya lo han dicho: El poder no está afuera. No es escaso. Está en cada persona. Nuestra responsabilidad como líderes es crear un campo grupal para cambiar la forma de conversar.

Recuerden, los indicadores están en el campo grupal y el cuerpo de cada persona nos conecta con él. Expansión, alegría y liviandad, pueden dar buenas pistas de que ahí está presente el poder personal de cada uno.

No se olviden: esto es posible. Solo requiere diseñar y sostener en forma consciente el campo para lograr el cambio.

¡Gracias!!

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Acerca de la autora:

Ana es facilitadora profesional desde 2002. Su experiencia incluye la capacitación de facilitadores en América Latina y países de habla portuguesa en África. Acompaña a Beatrice Briggs en el diseño y mejoramiento continuo de los programas de desarrollo profesional ofrecidos por IIFAC.


Nota de la editora: Este texto está basado en una charla que Ana ofreció para Human Camp Leaders, Montevideo 2016. Puedes ver el video aquí.

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