El proceso de consenso no quiere decir que todos deciden todo

Esta falacia común de que “todos nosotros decidimos todo juntos” es una receta para la frustración y el fracaso. El verdadero proceso de consenso no significa reuniones sin fin y poco avance hacia los objetivos comunes.

Concepto clave: Decidir sobre las metas estratégicas y luego quitarse del medio.

Una vez que todo el grupo ha alcanzado el consenso sobre la visión, valores y prioridades estratégicas, las decisiones tácticas sobre cómo llegar a ellos deben ser delegadas a quienes son responsables de la implementación.

Den a estos equipos un presupuesto y las herramientas para el éxito. Establezcan límites claros acerca del tipo de decisiones que deben ser presentadas a todo el grupo (por ejemplo, gastos que superen un límite establecido, cambios de política o de dirección, asuntos que requieren asesoramiento legal, etc.) Por lo demás, ¡quítense del medio y dejen que la gente continúe con el trabajo!

A menudo “todos deciden todo” es un síntoma de falta de confianza entre las personas del grupo, pero créanme, la confianza no se crea micro-administrando las decisiones cotidianas.

A veces es una señal de que por lo menos algunos de los miembros quieren pasar más tiempo juntos. ¡Genial! Hagan más fiestas, caminatas o salidas culturales – ¡no más reuniones!

Crear y mantener un grupo efectivo es un desafío en cualquier circunstancia. Aclarar su estructura de toma de decisiones es una pieza importante del rompecabezas. Si piensas que el consenso podría ser útil para tu grupo, ¡lee mi libro recién publicado, Introducción al Consenso, y envíame tus ideas y preguntas!

Sigamos bregando para encontrar formas de tomar decisiones que nos lleven al mundo en que queremos vivir.

2013-07-12T12:50:13+00:00 Por |

About the autor:

Beatrice Briggs es fundadora y directora del Instituto Internacional de Facilitación y Cambio, una empresa consultora con sede en México. Facilitadora Profesional Certificada, ella pone sus años de experiencia al servicio de los líderes que quieren hacer que sus reuniones valgan el tiempo, el talento y el dinero invertido en ellas. Nativa de los Estados Unidos, Beatrice vive en México desde 1998, trabajando en inglés y español para aliviar el sufrimiento causado por malas reuniones donde sea que ocurran.