Una buena reunión es como una comida que deja a los participantes sintiéndose nutridos y energizados.

Una reunión no tan buena deja a las personas con hambre, cansadas e irritables.

Una reunión realmente mala puede sentirse como una intoxicación, un ataque de alergia o una dosis fatal de aburrimiento, es decir, una experiencia para evitar a toda costa.

Para conseguir resultados óptimos en las reuniones, los líderes de equipos deben pensar como jefes Y TAMBIÉN como anfitriones. Esto significa concentrarse en el trabajo a realizar en la reunión Y ADEMÁS en el bienestar de los participantes.

Para crear reuniones productivas y nutrir equipos efectivos, los líderes deben plantearse y responder ambos grupos de preguntas. Si notas que las preguntas de una de las columnas te resultan difíciles, consigue ayuda de un colega —o un facilitador experto— para equilibrar tu enfoque con respecto a las reuniones. Los participantes te van a agradecer que seas un jefe considerado y un anfitrión exigente.