Nunca Compitas Con Un Smartphone

Vas a perder.

Las personas que están revisando su email, intercambiando mensajes de texto, navegando por la red, twiteando, o jugando “Palabras con Amigos” durante una reunión NO ESTÁN completamente conectadas con las demás personas que están en la sala.

En el pasado, nunca tuvimos que lidiar con “smart phones”, pequeñas laptops, o iPads en la sala de reuniones. Ahora que esas armas de distracción masiva son prácticamente universales, debemos considerar nuestras opciones:

  1. Tolerarlas
  2. Prohibirlas
  3. Incorporarlas

Cada una de las opciones envía un mensaje:

#1 (Tolerar) dice: Reconocemos que por momentos esta reunión te debe resultar aburrida, así que puedes hacer otra cosa mientras los demás tratamos los temas por los cuales nos reunimos.

#2 (Prohibir) dice: Te necesitamos en la conversación. Reconocemos que, al igual que todos los demás en la sala, estás ocupado. Prometemos hacer buen uso de tu tiempo y cerrar la sesión puntualmente a la hora anunciada.

#3 (Incorporar) dice: Vamos a usar estas herramientas tecnológicas en momentos específicos del programa. Hasta entonces, por favor, apágalas.

La opción #1 (Tolerar) ya es la situación predeterminada en la mayoría de las reuniones. Investiguemos qué sería necesario hacer para que la opción #2 (Prohibir) se convierta en la nueva situación normal.

  • El facilitador debe proponer la prohibición al principio de cada reunión, junto con los otros acuerdos que pueda tener el grupo en cuanto al proceso.
  • El grupo debe aceptar la propuesta; de lo contrario el facilitador no tiene autoridad para imponerla.
  • La prohibición debe ser general. Sin excepciones (salvo para la persona que está tomando las minutas de la reunión en una laptop, o si se pide a alguien que confirme algo en internet).
  • La prohibición debe cumplirse. Cuando se viola la regla, el facilitador debe recordar a los participantes lo acordado previamente, de manera cortés pero firme, y pedir a quienes sencillamente tienen que usar sus aparatos que lo hagan fuera de la sala de reuniones.

Sin embargo, es todavía más importante la obligación de quienes convocan y facilitan la reunión de tener un propósito claro y convincente para la sesión, y diseñar una agenda que atraiga el interés de los participantes en vez de aburrirlos hasta el cansancio.

 

2018-05-01T16:08:00+00:00 Por |

About the autor:

Beatrice Briggs es fundadora y directora del Instituto Internacional de Facilitación y Cambio, una empresa consultora con sede en México. Facilitadora Profesional Certificada, ella pone sus años de experiencia al servicio de los líderes que quieren hacer que sus reuniones valgan el tiempo, el talento y el dinero invertido en ellas. Nativa de los Estados Unidos, Beatrice vive en México desde 1998, trabajando en inglés y español para aliviar el sufrimiento causado por malas reuniones donde sea que ocurran.